Una adecuada segmentación puede ser la clave para sobrevivir durante la crisis, aunque la situación general es negativa todavía quedan reductos donde invertir y obtener beneficios. El 2008 será recordado como el momento donde la confianza del consumidor cayó a su punto más bajo de la historia en Estados Unidos y el gasto se contrajo, pero a pesar del mal momento tanto anunciantes como fabricantes deben apostar por un nicho del mercado dispuesto a seguir consumiendo y concentrarse en él para salir adelante. Se debe segmentar adecuadamente el mercado para descubrir que además de un grupo de consumidores que son indiferentes a la crisis hay otras oportunidades de negocio en sectores sensibles a los cupones o entre aquellos que les gusta efectuar comparaciones antes de comprar. Esta división del mercado permite saber quién consume más y qué consume el resto, además de arrojar datos sobre qué tipos de medios mantienen su audiencia y cómo abordar las campañas pensando en el consumidor y en su bolsillo. Por último hay que ubicar al consumidor indiferente a la crisis y aprovechar los exiguos prepuestos dedicados a marketing para tener un mayor impacto. Qué hacer para animar al consumo Ante este panorama de consumo, lo más adecuado es realizar inversiones en el marketing de productos hacia los que se demuestre una disposición a la compra estable. Una comunicación clara de los precios también puede ser adecuada frente a la necesidad de seguridad de los consumidores. Por otra parte, los fabricantes de productos duraderos pueden sacar ventaja con accesorios que prolonguen el ciclo de vida del producto. También anima a los consumidores la flexibilidad en el pago o la posibilidad de comprar menores cantidades a precios más asequibles. |


